La Casika no se toca
Catorce años de okupación demuestran que nuestra unión, nuestra lucha, está por encima de crisis, de rescates, de un sistema podrido que ya ha tocado a su fin. Ese mismo sistema es el que ahora quiere arrebatarnos nuestra casa, nuestro proyecto, nuestro sueño. Porque La Casika es de los compañeros mostoleños con los que durante tantos años hemos trabajado codo con codo, pero es también de todos aquellos que la sentimos como nuestra, por haber crecido, disfrutado, luchado con ella.
Por ello salimos a las calles de Móstoles en una multitudinaria manifestación, con gran presencia de miembros del grupo, que evidenció el rechazo de todos los vecinos al desalojo de lo que ya es un sÃmbolo de la localidad. Este es sólo el inicio de una lucha en la que no podemos, no debemos dar ni un paso atrás.
APOYA, AMA, DEFIENDE LA OKUPACIÓN







